Dolores Medina (85) enfrenta la monotonía de su vida tras la pérdida de su esposo, hallando consuelo en el amor de sus hijos y nietos. La promesa de la visita de su hijo y su familia la llena de esperanza, pero su ánimo se desvanece cuando cancela a último momento. En este desaliento, su única compañía es La Sombra que la sigue. En su último día, Dolores se confronta con ella, quien la acompaña hasta que su alma se separa del cuerpo.