El cartel está inspirado en el juego de pelota encendida (Uárhukua).
Un juego prehispánico y autóctono de Michoacán, el artista logra un equilibrio del cosmos y de la tierra de los dioses, un ritual que se conserva en la actualidad y es originario de la zona Purépecha del estado, los jugadores están parados sobre una de las Yácatas (zona arqueológica), la calavera de las tinieblas de la noche y el Diablo la luz del día, como fondo aparece el lago de zona Lacustre en un amanecer mágico.